Mensaje nacional por el Día Mundial del Teatro



Desde 1961, celebramos El Día Mundial del Teatro el 27 de marzo, por iniciativa del Instituto Internacional del Teatro (ITI, por sus siglas en inglés).

 
Se celebra con eventos locales e internacionales a través de los centros que integran dicha organización, y uno de los más importantes es la circulación del Mensaje por el Día Mundial del Teatro, donde figuras de renombre comparten sus pensamientos, que se traducen a 50 idiomas, sobre el teatro y la cultura de paz.
 
México, por su parte y a través de su centro ITI UNESCO Centro Mexicano, se suma también con un mensaje propio, aquí te compartimos el mensaje del dramaturgo y poeta Miguel Sabido
 

EL TEATRO

 

Por: Miguel Sabido

 
El teatro es, quizás, la palabra más grande del mundo, caben en ella Hamlet y Edipo, la tragedia y las pastorelas, Eros y Tánatos. Lo femenino: luna acuática y húmeda, lo masculino solar y polvoriento. El teatro es explosión, mira hacia lo lejos y escudriña hacia adentro.
 
Cofre de Pandora donde todo lo humano tiene cabida. Nada más asombroso y conmovedor que un actor o una actriz desollándose frente a la audiencia, frente al otro; intercambiando silenciosamente energías y deslumbramientos. El teatro, cuando lo es, sana. Sana el actor y sana el que lo escucha, confundiéndose en un secreto diálogo que los enriquece a los dos.
 
Por eso hay que celebrar un día del teatro: aunque todos los días, de todos los meses de todos los años se debe celebrar ese milagro que nos hace únicos entre todos los seres vivos.
 
Y los habitantes del siglo veintiuno tenemos la fortuna de ser, cada uno de nosotros, dueños del bullicioso teatro español del siglo XVII, del extrovertido teatro musical americano, de la severa tragedia y las brutales farsas de Aristófanes. Y los mexicanos dueños del filoso realismo de nuestro siglo XX pero también de ese asombroso tesoro cultural que es el teatro indígena tradicional: las suntuosas pastorelas, los Doce pares de Francia, las Danzas de Conquista, la Batalla del cinco de mayo, los paragüeros de Tlaxcala, la chiapaneca Batalla de Vladivostok.
 
Celebremos pues que hay mucho qué celebrar: los más de doscientos pequeñísimos teatros en todo nuestro territorio que, como amoroso vientre, reciben el enorme esfuerzo de actores, directores, bailarines que se conforman con un sueldo sin igual: el aplauso del público y el haberse conectado durante dos horas en una invisible red de juicios, emociones e intuiciones con cincuenta cómplices secretos. Y celebremos también los cincuenta teatros que abren sus enormes y generosas bocas escena para dejar salir asombrosas puestas que se convierten en el patrimonio de toda la sociedad.
 
Y ¿qué mueve al que contempla a aceptar la mentira y disfrutarla?
 
Y, hay que decirlo fuerte: no hay divisiones artificiales. Derrumbemos murallas y prejuicios: no hay teatro cultural y teatro comercial. Sencillamente hay teatro hecho con devoción y honestidad.
 
Todo es uno: generoso y demandante, a murmullos y a gritos. Gigantesco y microscópico. El actor y su cómplice.
 
Celebremos lo inexplicable. Porque inexplicable, es lo que mueve al ser humano a fingir frente a otro que no es él sino otro diferente Y ¿qué mueve al que contempla a aceptar la mentira y disfrutarla?
 
Celebremos, pues, el gran artificio que nos hace más plenos y vibrantes, que sabe contener las pasiones más aterradoras y los momentos más luminosos de los seres humanos.
 
El teatro es vida y mucho más que vida, señores y señoras. Viva el teatro.

Publicado por: oscar.gomez
Fecha de actualización: 30 de Marzo de 2020 - 01:29 PM