Ignacio Igor Arriola Haro



Considerado uno de los mejores dramaturgos de Jalisco, Ignacio Igor Arriola Haro, nació en Guadalajara, el 26 de enero de 1930. Sus padres fueron el licenciado José Arriola Adame, prestigiado notario público y hombre culto que gustaba de la música y la literatura francesa, y María de los Ángeles Haro. Fue el séptimo de los nueve hijos del matrimonio Arriola Haro: María Teresa, Graciela, Margarita, Bertha, José, María de la Paz, Ignacio Igor, Alfonso y María de los Ángeles. El nombre de Igor le fue puesto en honor a Igor Stravinsky compositor ruso y amigo de su padre. A la edad de cuatro años murió su madre y al año siguiente su padre se desposa con Graciela Woog Sauza . Ignacio paso su infancia en compañía de sus hermanos por los barrios del centro de la ciudad en un ambiente hogareño y muy culto.
Realizó los estudios básicos en el Instituto de Ciencias hasta el bachillerato, uno de sus principales guías fue Efraín González Luna. Empezó a escribir a los 18 años. Su disposición por el aprendizaje y la lectura lo llevaron a ser autodidacta en literatura, idiomas, música y teatro.
De 1964 y 1965 viajó a Europa , estudió cine, teatro y televisión en Italia con el apoyo de una beca que le otorgó el Gobierno de Jalisco cuando era gobernador Juan Gil Preciado. Posteriormente se trasladó a España donde continuó estudiando ya por su cuenta.
De regreso a su país, convivió con Hugo Gutiérrez Vega -su gran amigo,- Manuel Rodríguez Lapuente, Sergio López Rivera y Ernesto Flores. Con los dos primeros, con Rafael Kuri Cano y con su hermano Alfonso, incursionaron en el Partido Acción Nacional formando parte de una brillante generación de jóvenes políticos, que trabajaron en la defensa de uno de los valores más preciados de un pueblo: la democracia. Trabajo que por cierto, no ha sido aún valorado en toda su magnitud. Como parte de su militancia en Acción Nacional fue candidato a diputado.
En los sesentas vinieron el teatro y el cine y las primeras tareas de promoción cultural, las cuales inició de una manera brillante, al decir de testigos presenciales, en la Universidad Autónoma de Querétaro durante los años en que Hugo Gutiérrez Vega fue rector de la misma. Luego de la aventura queretana ("queretina", le gustaba repetir con burla), se establece de nuevo en su tierra natal. Es en 1968, que recibe en Guadalajara el Premio Jalisco, por su pieza Pandora y el ruiseñor. Contrajo matrimonio en 1970 con Carmen Blanco Remus. Su esposa siempre lo apoyó, ella atendía y recibía en la casa de ambos a amigos y compañeros, músicos, literatos, filósofos, creadores, dramaturgos, arquitectos, psicólogos, políticos, religiosos y alumnos de la escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Guadalajara. Su casa era, a la vez, sala de conciertos, escenario de obras de teatro, sala de proyección de cine y reuniones bohemias. Sobresalen en esas veladas gente como Emilio García Riera, Guillermo García Oropeza, Manuel Rodríguez La Puente, Antonio Gómez Robledo, Arturo Rivas Sainz, Juan Rulfo, Herminio Hernández, Manuel Enríquez, Arturo Javier González, Leonor Montijo, Rafael Sandoval, Carlos Maciel, entre otros y muchos jóvenes inquietos que hoy ocupan puestos importantes, son artistas, creadores o directores.
Ignacio Arriola funda la Compañía de Teatro de la Universidad de Guadalajara en 1971, siendo maestro de la misma. Posteriormente fungió como director de la Escuela de Teatro. En 1973, fundó el cine club de la misma universidad, en el cual se desempeña como director hasta 1989.
Sus piezas (más de una veintena) constituyen un punto y aparte en la dramaturgia jalisciense; nada tiene que ver con el color local ni con nuestro pasado histórico o mítico. Se trata mas bien de una obra fársica, sin localización precisa, heredera de la vanguardia teatral (Jarry, Pirandello, Beckett, Ionesco...).
Desde sus primeras obras, las cuales datan de mediados de los sesentas, hasta la última de ellas (Medea, 1988), Arriola juega, reactualizándolos, con muchos de los mitos y personajes de la literatura y del gran teatro del mundo: Electra y Clitemnestra, Hamlet y Ofelia, Medea y Jasón, Paolo y Francesca, etc.
En los últimos años de su vida enfermó de diabetes y fue perdiendo paulatinamente la vista, hecho que afecto sobremanera su ánimo, pues ya no podía leer, hábito que marcó toda su existencia, circunstancias que lo aproximaron a su final. Murió el 12 de octubre de 1990, en la ciudad de Guadalajara.

Fuente: 
Álvarez, José Rogelio (director), Enciclopedia de México, México; Enciclopedia de México, S.A., 1978, T. 2 p. 613. Entrevista a Carmen Blanco Remus viuda de Arriola, el 5 de diciembre de 2000, realizada en Guadalajara por Lidia Casillas García. Suplemento Vida y Cultura del periódico Siglo 21, del 12 de octubre de 1995, escrito por Juan José Doñan.
Publicado por: alejandra.zea
Fecha de actualización: 22 de Octubre de 2014 - 03:28 PM